Clasificación básica de los demonios

Demonio

Nos remitiremos a algunas referencias mínimas sobre una de las varias clasificaciones de los demonios, pues difieren en lo general según los diversos lugares del mundo influenciados por las culturas propias de cada región, aunque en general se refieran a los mismos conceptos básicos y esenciales, aun teniendo otra denominación.

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Según Miguel Psello, los demonios buenos o malos, se dividen en seis grandes  sectores:

Los primeros son los demonios de fuego, que habitan en regiones del Universo muy lejanas.

Los segundos son los del aire que vuelan alrededor nuestro.

Los terceros son los de tierra, que se mezclan con los hombres y se ocupan de tentarlos.

Los cuartos son los de las aguas, que viven en el mar, ríos y lagos, que levantan borrascas, provocan naufragios y son quienes intentan apoderarse de las almas de aquellos infortunados que mueren ahogados. Incluso en la mayoría de los casos son los culpables de esas muertes.

Los quintos son los demonios subterráneos, que obran en terremotos, erupciones volcánicas, y aludes de tierra; son quienes arrastran las almas de quienes mueren en los pozos y minas o yacimientos con una carga muy grande de pecados.

Los sextos son los Demonios Tenebrosos, así llamados por vivir muy lejos de la luz del Sol, y muy raramente se los ve en la Tierra; algunos autores culpan a su mala influencia como responsable de la aparición de los Vampiros entre nosotros.

Los antiguos admitían tres especies o clases de demonios: buenos, malos y neutros.

Los primeros cristianos solo reconocieron dos: buenos y malos

A causa de lo cual posteriormente los Demonólogos lo confundieron todo, pues para ellos los demonios son siempre un espíritu maldito y maligno.

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Los Teólogos de la Antigüedad lo juzgaban de modo distinto: los dioses, y hasta el mismísimo Júpiter, fueron llamados demonios por el propio Homero.

Conceptualmente el origen de los demonios es muy remoto, puesto que todos los pueblos lo atribuyen a una época anterior  a la formación del mundo.

Realizando una lectura a algunos escritores antiguos, vemos por ejemplo que Aben-Esra pretende que debe fijarse en el segundo día de la Creación. Menaseben-Israel, que es de la misma opinión, añade que Dios tras crear el Infierno y los Demonios, los coloco en las nubes y les dio el encargo de atormentar a los malvados. Sin embargo, el Hombre no estaba creado en el segundo día, así que a mi propio parecer este argumento se encuentra falto de sustento.

Orígenes y algunos filósofos sostienen que los espíritus malignos son anteriores a la creación del mundo, porque no es probable que Dios pensara de repente hace tan solo ocho mil años en crearlo todo por primera vez (sic). Naturalmente estos pensadores ignoraban todo lo que los descubrimientos arqueológicos, geológicos y astronómicos nos demuestran que el Universo tiene una antigüedad muy superior a la que entonces se estimaba. La Biblia no habla según Orígenes de la creación de los Ángeles ni de los demonios profundamente pues eran inmortales y subsistieron después de la ruina de los mundos que precedieron al actual.

Apuleyo pensaba que los demonios eran eternos como los dioses. Manes y los seguidores de sus sistemas, también hacen eterno al Demonio considerándolo principio del Mal en contraposición de Dios, principio del Bien.

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San Juan dijo que el Diablo es embustero como su padre. Claro esta que si Dios había creado al diablo, era su padre. De ahí se deduce que si Dios es el padre del Diablo por vía de la generación, el Demonio es consubstancial a Dios, y esta consecuencia es impía; y si lo es por la creación, Dios es un embustero, lo cual es una blasfemia. Por tanto, el Demonio no es obra de Dios, en cuyo caso nadie lo creo, y en consecuencia es eterno.

Los descubrimientos de los Nigromantes y Brujos, y las deducciones de los filósofos y teólogos tampoco resultan satisfactorios.


Por eso hay necesariamente que atenerse a la enseñanza general:


Dios creo nueve coros de Ángeles: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Principados, las Virtudes Celestes, las Potestades, los Arcángeles, y los Ángeles.

Esto al menos es lo que decidieron los Santos Padres de la Iglesia hace mas de mil doscientos años. Toda esta milicia celestial era pura y nunca inducida al mal.

Pero algunos, no obstante, dejaronse tentar por el espíritu de la Soberbia, se creyeron tan grandes como su Creador, y arrastraron en su crimen a dos tercios al menos del ejercito angelical.

Satanás, el primero de los Serafines, y el mas grande de los seres creados, se puso a la cabeza de los rebeldes. Desde mucho tiempo atrás gozaba de una gloria inalterable y no reconocía mas señor que al Eterno. La loca ambición provoco su caída, quiso reinar en una mitad del cielo sentándose en un trono tan alto como el de nuestro Creador y Señor.

Naturalmente Dios envió contra el al Arcángel Miguel, al mando de los Ángeles Obedientes, y en cielo se libro la mas terrible de las batallas, imposible de imaginar por la mente humana. Satanás fue vencido y arrojado al abismo junto con sus seguidores. Desde aquel momento termino la hermosura de los vencidos: les salieron cuernos en la frente, del trasero les broto una larga  cola, sus manos fueron garras cortas, y la deformidad y el ensombresimiento fueron sus principales características; y su peor castigo: ser apartados eternamente de la Sagrada Presencia del Creador, de su luz y su majestad.

Para consolar a los Ángeles Fieles, y poblar nuevamente los cielos, según expresión de San Buenaventura, Dios creo al hombre, ser menos perfecto pero que conocía muy bien a su Creador.

Satanás y los suyos, enemigos ya de Dios y de todas sus obras, resolvieron perder al Hombre si nada se oponía a ello.

Adán y Eva, padres del genero humano, disfrutaban de una feliz existencia donde todo les estaba permitido menos probar los frutos del Árbol Prohibido, que según las Sagradas Escrituras, era el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Debemos recordar que muchos pensadores, entre ellos el Abate de Villars, sostienen que entre estos frutos estaba el gozo de los placeres carnales de forma impura y egoísta despojada del Amor.

Finalmente Satanás tentó a la primera pareja humana y triunfo como todos lo conocen  a través de la Tradición. Es entonces que al Demonio debemos la fatalidad de tener que morir entre otras muchas otras desgracias con las que fuimos castigados.

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Al demonio le debemos el hecho de tener que padecer la muerte; además recordemos que también obtuvo el poder de tentar a toda la humanidad a su antojo y cuando quiere. Es mas, en caso de necesidad puede destacar tantos demonios como considere conveniente a sus propósitos para desgracia del Hombre. Por esta razón el Hombre es presa del Infierno todas las veces que cede a las sugestiones del Malvado. Todo por causa de lo que se da en llamar el Pecado Original.

Desde aquella época los demonios llegaron por legiones a cada rincón de la Tierra. Wierus, que alegaba haber podido contarlas de manera fiable a través del Esoterismo Nigromantico, afirma que son mil seiscientas sesenta y seis legiones, compuesta cada una por mil seiscientos sesenta y seis Ángeles tenebrosos, ascendiendo su numero a unos cuarenta y cinco millones, con setenta y dos príncipes, duques, prelados y condes.

Sin embargo Jorge Blovek, intento demostrar la falsedad o por lo menos, inexactitud de este calculo, haciendo ver que sin contar los demonios de aire que pululan por millones, y los guardianes del Infierno, cada mortal tiene uno propio designado por Satanás en persona para intentar la perdida de cada alma santa. No debemos por tanto de asombrarnos de las artimañas, guerras, odios, traiciones, desorden, y abominaciones de que somos capaces los seres humanos.

Desde la  antigüedad, Tertuliano en sus creencias nos dice que los demonios siempre conservan su poderío; que pueden estar en todas partes en una décima de segundo, que conocen el porvenir, y que pueden manejar el clima, controlando las lluvias, las sequías, las tempestades, y el buen tiempo a su entero antojo. Por tanto, la Inquisición llego incluso a condenar a los autores de almanaques por creerlos en tratos con los demonios del averno.

Desdichadamente para sus sistemas los demonólogos se contradicen muchas veces a cada instante; pues el mismo Tertuliano añade mas adelante que el Demonio ha perdido gran parte de su poderío frente a los humanos y por lo tanto seria ridículo temerle (!).

Respecto de las contradicciones de los demás teólogos seria repetir parecidos dogmas. Bodin, autor famoso por la triste obra compuesta contra los brujos y el Diablo que en su Demonomania describe a Satanás con los mas negros colores, dijo en el mismo libro, capitulo I:


Los demonios pueden obrar bien, lo mismo que los Ángeles pueden

errar; el demonio de Sócrates le alejaba siempre del mal y le libraba

de los peligros. Los espíritus malignos sirven para destacar la gloria

del Todopoderoso, como ejecutores de su recta justicia, y no obran

cosa alguna sin el permiso de Dios.


Sobra decir que en esta increíble mezcla de conceptos, pierde únicamente la verdad teológica aceptada por la mayoría de los actuales estudiosos del tema.